Cultural

Recordamos el ametrallamiento de estudiantes escolares y universitarios frente al palacio nacional de República Dominicana

foto de Amelia Ricart Calventi

Santo Domingo, República Dominicana

finalizando el año 1965, los universitarios de la UASD reclamaban al gobierno provisional el pago presupuestal correspondiente a los salarios y recursos para iniciar el semestre del 1966. Como no hubo cumplimiento, la Federación de Estudiantes Dominicanos  y de las escuelas públicas desarrollaron un plan de lucha para obtener los recursos necesarios.

Joaquín Balaguer se opuso a la huelga y el día 21 acusó a Bosch de subversivo.  En su discurso, el político reformista criticó los partidos que según él, jugaban a la subversión, a la intriga política, preparaban huelgas, fomentaban el golpe de Estado y apelaban al terrorismo para llegar al poder. En la Universidad se vivía con intensidad

Contrario al Movimiento Renovador,  proyecto académico que buscaba convertir la institución en un centro  democrático que facilitara el ingreso de los jóvenes estudiantes. Las autoridades encabezadas por el doctor Tomas Mejía Feliz, hacían esfuerzos para mantener el control de la alta casa de estudio, pero su influencia había llegado a su fin.

En la Universidad existieron dos consejos universitarios: uno vinculado a intereses de “derecha”  y otro Provisional relacionado con el Movimiento Renovador. El 2 de febrero de 1966  miembros del Consejo Provisional fueron llevados a la justicia acusados de usurpadores, mientras los estudiantes reclamaban en las calles que el Presidente García Godoy accediera al reclamo presupuestal.

El 9 de febrero los estudiantes marcharon al Palacio Nacional acompañando una comisión de la Federación de Estudiantes Dominicanos integrada por Amín Abel, Diomedes Mercedes, Luis E. Brea, Jimmy Sierra, Gustavo González, Héctor Florentino, José Sosa, Carlos Dore Cabral, y Romeo Llinas, además de Juan B. Rodríguez y Pedro Díaz de la Unión de Estudiantes Revolucionario, Juan Barón Fajardo, Jacobo Valdez y Miguel Gómez de la Juventud Revolucionaria Cristiana, el Nuncio Apostólico Emmanuelle Clarizio y el sacerdote Sergio Figueredo, con la intención de reunirse con el Presidente Provisional. fueron recibidos por el Secretario de la Presidencia, e informados que el encuentro sería en horas de la tarde.

siendo las diez de la mañana, Al salir la comisión del Palacio y cuando Romeo Llinas se  dirigía a los estudiantes para explicar lo que estaba sucediendo en relación a la entrevista con el presidente, se inició el ametrallamiento.  Miembros de la Policía y militares, dispararon ráfagas y bombas lacrimógenas, dejando un número de cuatro estudiantes muertos y 40 heridos de balas. Otros tres murieron ese dia en las calles de la ciudad de Santo Domingo y decenas resultaron heridos, en medio de las protestas contra el horrendo crimen cometido por la Policía frente a la sede de gobierno.

Los estudiantes muertos aquel 9 de febrero fueron Amelia Ricart Calventi, Antonio Santos Ramírez, Luis Jiménez Mella, y Miguel Tolentino. Los heridos Josefa de la Rosa, Fortune Modesto Valerio, Adrián de Jesús, Antonio Pérez Méndez, Brunilda Amaralt, Modesto Guzmán, Freddy Cruz, Patricio Concepción, Juan Castillo, y Bienvenido Rivera.

El hecho provocó  protestas en los barrios y el inicio de una huelga en la que se pedía la destitución del jefe de la policía y de los  militares responsables, así como la salida de las tropas norteamericanas del país. En el sector Villa Francisca murió Ricardo Caamaño Tejada, primo del Coronel Caamaño Deñó. En otros sectores murieron tres policías, mientras soldados de la Fuerza Interamericana de Paz (FIP), participaban en la represión contra la protesta.

El país paralizado, obligó al presidente García Godoy, el 10 de febrero, a movilizar tropas militares, destituir al jefe de la Policía y nombrar en su lugar a Manuel de Jesús Morillo López. Ese día,  Enrique Pérez y Pérez fue designado como Ministro de  las Fuerzas Armadas. García Godoy visitó el campamento 27 de Febrero y se reunió con los militares constitucionalistas que formaban la Brigada Mixta Gregorio Luperón.

La paralización general fue convocada por un comité de huelga encabezado por Miguel de Soto, Pedro Julio Evangelista, Alfredo White, G. Ventura Decena y Enrique D’orville, además de las agrupaciones sindicales: FOUPSA, FENATRAICA, FENEPIA y la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED).

 

En los días de la huelga, el Departamento de Estado, el Papa Paulo VI, y la OEA externaron preocupación y exigieron respeto a los derechos humanos, pues murieron otras 12 personas y  32 resultaron heridos, entre ellos 8 militares de las FIP. La protesta fue apoyada por el Profesor Bosch quien, en alocución del día 13 febrero, expresó que el ametrallamiento del día 9 había acabado con la paciencia del pueblo; pero aclaró  que la huelga no era para derrocar el gobierno, sino para reclamar la sumisión de los militares al poder civil, y exigir castigos para los responsables del ametrallamiento. La huelga finalizó el 17 de febrero, obteniendo los universitarios algunas de las conquistas exigidas.